martes, 30 de diciembre de 2025

Demórate aquí

Si me buscas en la casa que habitamos te dejo mi mirada enamorada sobre tu cuerpo asomado a la ventana “Gracias por todo esto”.

Como lo siento yo, quiero que sientas nuestro beso en la puerta de salida y el eco que mi boca hizo de la tuya “Acordate que te amo”.

Lo que me llevo es tan grande que no puedo guardarlo en ninguna caja, ni en mi cuerpo que se dobla y me estalla por los ojos.

“El tiempo se pliega y el cuerpo, extrañamente, sabe.” (S.T)

Si los vecinos cuentan que aquí vivía una mujer con dos gatitos sorprendete como yo y creeles, soy la misma o la nueva que nació cuando vos te fuiste y me morí yo.

No puedo siquiera dejar nuestras huellas, miro alrededor, no queda nada. Podrán decir que aquí no existimos nunca. Siento el frío del vacío y de la soledad, yo también lo afirmo. “Mírame! No llores carajo!”

Agradecer lo sucesivo y habitarlo: días, sueños, risas, lo nuevo, lo pendiente. Y que me encuentres a donde finalmente quiera yo abrir todas las cajas y que en un lugar bueno de esa casa, un mediodía cualquiera, pueda sentir tu alma gigante que llega, me abraza por la espalda, se alegra junto a la mía y al oído me habla: “Ya por marzo nos vamos a reír de todo esto” 

🍃✨❤️

  

 


domingo, 22 de enero de 2023

¡Vuele, vuele y cante mi pajarito!

Llueve. 6,20 am. Pensé que recién empezaba a llover pero luego de ver el jardin de la entrada (hoy de salida) vi que lo hacía desde hacía un buen rato. Nos apuramos con la valija azul, una cajita blanca, un canastito marrón, tu tablero de dibujo, la mochila amarilla y la guitarra. No parece mucho equipaje para tal despedida, pero te llevas de todos un poco (de los de abajo y de los de arriba). Llueve más fuerte, no hay mucho tiempo para besos. En mi abrazo te dejo la mitad de mi corazón, llevalo con vos. No quiero llorar pero es puro verso, lloro y te bendigo, como la lluvia que está cada vez más intensa y me dice "basta, dejalo ir". Me desprendo de vos y me alejo corriendo, no quiero ver el auto de tu tío partir con la mitad de mi corazón adentro. 
Ya está. ¿Ya está?
Vos te vas y el silencio llega a
la casa. 
Nos abrazamos las féminas, cuatro manos entrelazadas y las patitas salchicha. Bromeamos un poco con lo de las testosteronas que ya no quedan.
¿Y ahora? 
La tristeza. 
Pero llegan las 8,36 am. Entonces recuerdo y atestiguo que vuelve a salir el sol como en aquella mañana de jueves en la que llegaste, hace ya dieciocho años. Sos vos mi amor, iluminando todo. 

¡Vuele, vuele y cante mi pajarito!